Los Equipos de Protección Individual (EPIS) son imprescindibles a la hora de manipular el amianto, ya que así se realiza de manera protegida y no se corre el riesgo de inhalar las fibras que componen a este material. Asimismo, es necesario recordar que aquellas personas que vayan a manipular amianto deben ser profesionales porque cualquier persona no está homologada ni cualificada para llevar a cabo esta tarea. Es más, si una persona o empresa trata de manipular amianto sin los permisos previos se enfrentaría a graves sanciones que pueden llegar a alcanzar los 600.000€.

Epis obligatorios

  • Protección de las vías respiratorias
  • Protección para el cuerpo
  • Protección para las manos
  • Protección para los pies
  • Protección para los ojos

Los EPIS están constituidos por varios elementos que garantizan la seguridad de los trabajadores. Entre estos encontramos

Monos desechables, los cuales deben estar fabricados con un tejido que resista a la penetración de las fibras de amianto. Estos deben seguir una serie de características como son el tener capucha o la ausencia de costuras, pliegues o bolsillos, entre otras. Además, deberán ajustarse perfectamente al cuerpo del trabajador en cuestión. 

Mascarillas auto-filtrantes FFP3 desechables o de filtro de partículas P3. Estas son lo que se denomina como “equipos filtrantes”, cuyo fin es evitar la inhalación de las partículas fibrosas provenientes del amianto que puedan quedar en suspensión en el aire y, por ende, inhaladas por vías respiratorias. Asimismo, estas mascarillas son estipuladas por el Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo. 

Guantes resistentes a la posible penetración y pinchazo de objetos cortantes o puntiagudos. Además, deben incluir relleno. 

Botas de seguridad antideslizantes, las cuales deben tener refuerzo en la puntera y en la suela para evitar resbalamientos causados por sustancias como el agua o el aceite, entre otros. 

Etiquetado, envasado y encapsulado

Una de las características del proceso de desamiantado es la necesidad de encapsular.

Esto se define como rociar el material peligroso con una especie de resina de manera que las partículas de amianto no se desprendan.

Luego, la uralita debe estar envasada a través de sacas y etiquetadas correctamente según marca la ley para identificar la naturaleza del material a transportar.

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