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Siniestralidad laboral en la Región de Murcia en 2025: qué nos dicen los datos y por qué la prevención sigue siendo clave

Los datos de siniestralidad laboral en 2025 en la Región de Murcia muestran una evolución desigual. Aunque el número total de accidentes de trabajo con baja ha descendido ligeramente, los accidentes graves y mortales han aumentado, lo que vuelve a situar la prevención de riesgos laborales en el centro de la estrategia empresarial.

Entre enero y noviembre de 2025 se registraron 19.981 accidentes laborales con baja, un 1,2 % menos que en el mismo periodo del año anterior. De ellos, 17.128 ocurrieron durante la jornada laboral y 2.853 fueron accidentes in itinere. El dato más preocupante es que los accidentes mortales se duplican, pasando de 16 a 34 casos.

Bajan los accidentes, aumenta la gravedad

Aunque los accidentes en jornada laboral bajan un 1,8 %, los in itinere aumentan un 2,6 %, lo que confirma que ocurren menos accidentes, pero los que se producen son más graves. El índice de incidencia se sitúa en 2.558,5 accidentes por cada 100.000 trabajadores, con una mejora del 6,6 %, reflejo de una mayor concienciación y de políticas preventivas más implantadas. Sin embargo, este indicador no mide la gravedad, y ahí aparece la principal señal de alerta.

En jornada laboral, de los 17.128 accidentes con baja, 71 fueron graves y 25 mortales, lo que supone un aumento del 10,9 % en los accidentes graves respecto a 2024. Esta evolución suele estar relacionada con riesgos no controlados en tareas críticas, una relajación en el uso de equipos de protección individual, falta de mantenimiento o formación preventiva insuficiente.

Por sectores, el sector servicios concentra el mayor número de accidentes (7.755), aunque reduce su siniestralidad. La industria, con 4.316 accidentes, es el único sector que empeora, algo especialmente relevante en entornos con maquinaria, donde el uso correcto del EPI es clave. Agricultura y construcción reducen ligeramente sus cifras, pero siguen siendo sectores con mayor exposición a accidentes graves.

Especial atención merecen los accidentes in itinere, que aumentan hasta 2.853 casos, con 9 accidentes mortales, frente a 2 el año anterior. Factores como mayor movilidad, estrés, prisas y falta de políticas de movilidad segura explican esta tendencia, todavía poco integrada en muchas estrategias preventivas.

En cuanto a las enfermedades profesionales, se comunicaron 1.113 partes con baja, un 1,5 % menos, un dato vinculado a mejoras ergonómicas, sustitución de materiales peligrosos y mayor uso de protección colectiva e individual.

Estos datos refuerzan una idea clave: la prevención no puede basarse solo en reducir estadísticas. Evitar los accidentes graves exige análisis de tareas críticas, formación continua y una correcta elección de vestuario laboral y EPIs. El EPI no es un gasto, sino una barrera vital que puede marcar la diferencia entre una lesión leve y un accidente grave.

Errores como comprar EPIs solo por precio, no renovar equipos deteriorados, usar tallas incorrectas o no formar en su uso siguen estando detrás de muchos siniestros. Un EPI mal elegido es casi tan peligroso como no llevarlo.

Compromiso en aumento

En conclusión, aunque la siniestralidad laboral en 2025 muestra una mejora moderada, el aumento de los accidentes graves y mortales exige más compromiso preventivo por parte de las empresas. Invertir en seguridad laboral es proteger a las personas, reducir costes ocultos y construir organizaciones más responsables. Revisar cómo se protege al equipo en el día a día es hoy una de las decisiones más inteligentes que puede tomar cualquier empresa.

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